Cuando el Proceso se vuelve “un parto”.

El proceso se vuelve el fin y el método se desvanece entre tácticas para cumplir con requerimientos sistemáticos…

Claro que dando crédito al libro que llegó a mis manos gracias a Pablo, no el apostol sino el Lopez, del señor Stanislav Grof, puede obedecer mi pataleo a que mi psiquis se encuentre en una MPBIII, que en términos simples es una sensación de asfixia con origen en el parto mio; me empuja a buscar metáforas como la usada por O. Welles en “El Proceso”: la angustia del túnel y la luz purificadora esperando al final.

Ahora, habiendo reconocido mi condición pueril ya, junto a la de todos los homínidos que comparten jardines de juego similares, el pataleo, los berridos y todas las muecas que día a día asaltan por encima de escritorios confunden la búsqueda inspiradora de ideas con una casa donde reciben niños hambrientos de afecto y atención.

Recuerdo cuando hace tiempo anhelaba volver a ver el brillo en las caras, nuestros rostros idiotas pretendiendo la aparición de una fórmula química, cuántica, una teoría de unificación expresada en un guión para vender papas fritas o shampoos…

Luego eso cambió, la madurez (o el despertar, pues maduro es un estado muy cercano a la digestión o putrefacción), bien, decía que “el despertar” me llevó a ver como una sinfonía de ideales el proceso de “concepción”, y crecimiento de una marca. Y apareció “La Política” de marcas en una frase, o epifanía, surgida para calmar el entendible agobio de un compulsivo Director de Arte, Gabriel — No trabajamos para una marca sino para un Partido Político.
Los “expertos” en comunicación de mensajes, en semiótica, en brandcouching se enfrentan a Partidos Políticos que venden formatos standar de ideales y filosofías de bolsillo.

Cuidar la “Curul” a partir de la utilización de fórmulas seguras es admitido dentro del sagrado Proceso.

El miedo se pega como gripa.
Powerpoint se enquista en las paredes y detiene dolorosamente el tiempo.

Tomen sus PLIEGOS Y CRAYOLAS, de seguro hay un cliente tan aburrido como nosotros al que podamos rescatar antes de botarse por el lado contrario al resbalador.

P.D.
“en las agencias no venimos hacer amigos… para eso están los areneros” quote by R. Mendoza. (tiempo después se hizo un buen amigo.

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